Dicen que es de bien nacido, el ser agradecido. Este refrán, que en mi juventud podría pasar desapercibido para mi, hace tiempo que cobra todo el sentido.
Lo bueno de ir creciendo, es que vas experimentando y experimentar con las palabras, es algo maravilloso.
Un buen amigo, el otro día, hablaba sobre el poder de las palabras en nuestra vida y sobre el poder del agradecimiento, en cada una de las cosas que hacemos y tenemos a lo largo del día.
Sin darnos cuenta, es mas lo que tenemos que agradecer que reprochar, aunque muchas veces, el día no acompañe, ni siquiera para sacarnos un gracias, por tener un cepillo de dientes.
Quizás de un tiempo para aca, sea muy snob, el ser agradecido, el practicar midfulness, el ser positivo... Puede ser, que algunos piensen, que todo esto, sea una buena campaña de marketing, para que nuevas profesiones florezcan, pero sin duda hay mucho de verdad.
El agradecer, desde abrir los ojos por la mañana, hasta poder taparnos con nuestras sabanas en la noche, es un ejercicio de consciencia infinito.
A mi , me cuesta horrores, siempre he pecado de ser poco positiva, mas bien, he sido siempre una cascarrabias, que se queja por todo, sin saber que tengo mucho mas de lo que pienso.
No solo hay que ser agradecido, con todo lo que nos transmiten los demás, sino también con lo que nosotros transmitimos.

Las palabras que emitimos hacia los demás y sobre todo, hacia nosotros mismos, cobran vida, en el momento que las pensamos, si habéis leído bien, en el momento que nos ronda por la cabeza ese pensamiento, esa frase... No hace falta que una palabra llegue a tener sonoridad, para que ya repercuta de una forma u otra en nuestra vida.
Por eso, cada día me empeño en decirme cosas bonitas, pero no decir por decir, sino sintiéndolas desde las entrañas, agradeciendo cada rasgo de mi, aunque cueste horrores reconocerlo, porque quizás no te sientas orgullosa de algo que has hecho o de algo que ves en el espejo.
Saber que si has tenido un mal día, decirte que no te preocupes, que mañana será mejor, que somos maravillosos, aunque algunos días sean apáticos, pero que eres fuerte y esto solo ha sido un traspies.
Mirarnos y decirnos, lo guapos que estamos cuando nuestros labios se arquean y dejan ver nuestra sonrisa, ahí si que somos preciosos.

Mirarnos y vernos nuestras imperfecciones, que nos hacen perfectos y únicos. Que si algo sobra o falta, es porque en este momento, tiene que ser así y que vas a hacer todo lo posible, para que tu cuerpo este sano, que es lo único importante, porque tu puedes con todo. Porque no tienes que compararte con nadie, porque la diversidad nos hace especiales y tu eres un ser especial.
El llegar hasta aquí, el saber que toda palabra que salga por nuestra boca, tiene consecuencias, ha sido un largo camino de aprendizaje, de no hacer responsables a los comentarios del resto y saber que solo nosotros, tenemos la capacidad de hundirnos o sacarnos a flote.
Seguiré agradeciendo mis días, con sus tropezones, con sus sorpresas, para estar cada día mas conectados con nosotros, con lo que sentimos, con lo que nos hace llorar, reir, vibrar...

Es necesario, que sepamos que nos tenemos que mimar, mas que a nadie y que mejor que con bonitas palabras, como si fuera una nana, que nos hace soñar felices, sabiendo que lo único es real, sabiendo que la imperfección es positiva y sabiendo que tenemos tenemos la obligación y el deber de tratarnos bien y que mejor que regalándonos palabras.