En breve comenzará la mudanza familiar, para mí que me he mudado mas de 20 veces a lo largo de mi vida (y las que me quedan), no me resulta extraño, pero esta vez, no solo se mudan los muebles de un salón a otro, esta vez, en cada caja que se empaqueta, el corazón se retrotrae 4 décadas atrás.
No
se cuanto se puede llegar a acumular en 4 paredes durante casi 40
años, cuantas sonrisas, lagrimas, decepciones, sorpresas y minutos
se han podido derramar a lo largo de la historia de la vida de esa
casa, convertida en hogar al poco de llegar a ella.
Entre
todo lo que tendremos que tirar, se encuentran recuerdos, algunos tan
remotos que ni siquiera sabía que seguían allí. Ahora, en esta
sociedad minimalista, que nos incita por un lado a consumir y por
otro a no necesitar casi nada, parece increíble que mi madre
conserve vestidos de mi niñez y libros de mi adolescencia. Quizás
sea para no olvidar lo que un día fue esa casa, lo que un día
vivimos y sentimos allí. Poco a poco, como si de una larga alfombra
se tratara, la vida ha ido tejiendo un mapa, distribuido en 3
habitaciones, un baño, un salón y una cocina, 70 metros cuadrados
de aliento familiar.
Aunque
nunca me gusto mi casa, reconozco que he sido feliz en ella, mi
primer novio conoció aquella habitación, que en un momento de
locura quise pintar de negro, esa cama de 90 cm, que durante mi
adolescencia me soportaba tirada un día y otro también, escuchando
música con unos cascos de cable infinito, para poder bailar mientras
el sonido salía de ellos, quien me iba a decir que ahora serían
minúsculos, casi invisibles.
El
recordar los buenos y malos momentos que pasé en el hogar, hace que
sepa que tengo un pasado, una historia, que tengo canas en el cabello y en
el alma, porque también con el tiempo la vida se va decolorando.
Esa
casa, vio como algunos de mis sueños se cumplían y otros se
quedaban olvidados en alguno de los cajones, que ahora con nostalgia
sigo pensado,…. Porque no soñé con mas fuerza??, porque no soñé
con mas ahínco?, no ves que los sueños se cumplen tonta..., porque no
te lo creíste….
Quizás , porque en esa casa el soñar alto no estaba bien visto, porque era mejor
conformarse, ..la asquerosa creencia de merecer poco...la lacra de los
pobres de espíritu.
Que
pena no haber sido mas valiente, con mas arranque, con mas bemoles.
Pero
quizás no tenía porque ser allí el comienzo de mi vida. Quizás
esas paredes solamente me prepararon para lo que vendría después,
para intentar tener un hogar con techos de altura infinita y saber
que no hay temor a desear subir muy alto, porque solo nosotros somos
los responsables de cortarnos las alas.

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