lunes, 5 de febrero de 2018

UNA HISTORIA CUALQUIERA




Mi historia, no tiene un día concreto, ni un hecho exacto.
Mi historia, es una consecución de miedos, fobias, desengaños, alegrías y tristezas…
Tengo 40 años, aunque mi mente me diga que sigo con los 20…., soy de esas chicas llamadas “curvis”,que ahora tanto nos invaden con mensajes como “quiérete”, “ámate”,”eres única”…, como si el hecho de tener kilos de mas o un cuerpo distinto, diera por hecho que no lo hago ya.

Pero quizás no les falte razón para pensarlo, ya que hubo épocas de sudores a ritmo de aeróbic y pesas, tiempos de restricciones en mi plato que ayudaron a sujetar esas grasas que me acompañaban desde pequeña. Conseguí por unos años, ser una talla estándar, ni de menos ni de mas, simplemente una talla estipulada. La talla, que debía de tener para ser una chica "normal".

Pero un buen día, cuando la vida giro, cuando el mundo se puso del revés, el cuerpo grito mas fuerte que nunca y su sangre se retuvo en mis piernas.

Cada emoción contenida, aumentaba unos centímetros de mas mi pantalón, cada paso indeciso y atemorizado que daba, hacia que la camiseta se volviera menos holgada.
Comprendí que cada kilo de grasa de mas , era un kilo de autoestima de menos.
Comprendí, que mi plato se llenaba para calmar mi angustia y no mi hambre.
Comprendí que no solo engordaban las calorías del pastel, sino el amor o el odio con el que repartiera las porciones.


A día de hoy, la historia sigue, mi historia sigue, en una lucha por encontrar mi lugar en este mundo de tallas y estereotipos, sigo luchando por digerir la vida de la mejor manera posible y preocuparme tan solo, de mis kilos de autoestima, porque como dice Marta Botia, "la vida te adelgaza y te engorda", todo dependerá de la forma en que mastique mis miedos, sobereé mis triunfos o desmenuce mis tristezas.

La vida es un menú, con sus platos dulces y amargos, con sus atracones y sus días de ayuno. La pena, es que nadie nos dijo los bocados que debíamos dar, para no empacharnos. Por eso, en algunas ocasiones, se nos atraganta algún plato ,nos cuesta digerirlo y pedir uno nuevo, porque el miedo a lo desconocido nos paraliza la comanda.

Hay que seguir intentado probar sabores y texturas distintas, que nos hagan felices, fuertes, que nos quiten el miedo a vivir, a equivocarnos, porque en eso consiste todo.
Tenemos un gran banquete que disfrutar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja aquí tu comentario;

LA MAS DULCE DE TODAS

Corta en pedazos las fresas, con exquisita  precisión, con aquella que quizás había hecho que todo acabara.  Mezcla con sus manos la h...